martes, 30 de junio de 2009

Gritó.
Gritó y bajó las escaleras corriendo.
Y subió las escaleras corriendo.
Y las bajó y las subió, y las bajo, subió y bajo.
Y le pareció que no podía más. Y sus ojos iban a explotar, y su garganta tenía un nudo que apretaba tan fuerte que llegaba hasta su panza. Y sus manos temblaban y sabía que en algún momento entre subidas y bajadas se había caído, se había golpeado, y esto sumado al frío que entraba por cada parte de su cuerpo no le importaba, en lo más mínimo.
Solo quería que se vaya esa sensación de su cuerpo, ese ahogo, eso que venía respirando hace tiempo. Eso sólido en su pecho, eso que necesitaba vomitar hasta sacar cada parte de su dolor. Necesitaba que eso se vaya. Pero no se iba a ir, iba a aprender a vivir con dolor y así convertirse en una víctima más del desamor.

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