jueves, 18 de marzo de 2010

El otro día me pasó algo increíble.
Siempre creí que existían dos razones por las que odio que la gente ponga música en el celular en el colectivo, una es que detesto con toda mi alma que pongan música en los celulares porque suenan horrible y la segunda es que cada uno tiene sus gustos y la música que ponen nunca pega con el mío y no me deja concentrarme mientras leo.
El otro día descubrí que sólo la segunda es la de verdad porque un amable hombre no sólo escuchaba música sino que además la escuchaba en su mp3 enchufada a un gran parlante.

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