Que bonito el vicio de estirarnos la piel hasta que duela, para hacer mas fácil el momento en que nos atraviesan, asi, de un lado al otro, mientras nos caen las lagrimas sintiendo, sin saber muy bien por qué, pero estando bastante seguros que de ahí no vamos a poder salir, y aun asi, no poder parar.
Que bonito el vicio de reventarnos la cabeza de un disparo solo para sentir el calor de la sangre, solo para convencernos de que el alma existe, de que es eso que se escapa de nuestro cuerpo cuando volvemos a cambiar el canal de la televisión.
Que bonito el vicio de vivir en el bordecito de algún cordón, esperando que pase un auto -una bicicleta, un monopatín- que no nos atropelle, sino que pare y nos cuide.
Que bonito el vicio de vomitar palabras sin sentido y después tratar de llamarlo poesía.
Que bonito el vicio.
Que bonito él.
Que bonito
Qué
miércoles, 22 de diciembre de 2010
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2 comentarios:
No estaba del todo seguro si era tuyo hasta que te tiraste un palo.
Escribes bien, eh. Pero tienes un error gramatical por ahí, por lo menos.
a mi me gustó
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