Pensé que la hormiga frustrada, cansada de volar, sería algo bueno para hacer un cuento, el problema es que nunca logré descubrir por qué querría una hormiga arrancarse las alas. Por ahí se las arranco por refregarle a todos los que no podemos volar que ella no sólo había volado, sino que no le importaba. Quizá fue cuestión de honor. Quizá le dolían. Quizá se había enamorado de una oruga, y se arranco las alas sin saber que más adelante la oruga se iba a convertir en mariposa. Quizá todo, quizá nada. Cuestión que no me dejó contenta ninguna razón entonces ésta es mi historia.
Un día una hormiga voladora aterrizó y se arrancó las alas.
3 comentarios:
Clap clap clap. Bravísimo.
(aunque suene a burla, te juro que no. Yo tuve una vez un profe de música que me dijo: "a veces menos es más", consejo que, en lo que a cualquier forma de arte se refiere, es uno de los poquísimos que recomendaría seguir.)
Me gustó bastante la forma en la que está relatado.
si algún desubicado se te agrega de prepo al msn, no lo dudes, soy yo.
Y con respecto a lo de mi blog, que conste que yo nunca robo sin aclarar. Más o menos.
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